La fuerza de voluntad necesita dormir

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Te habrás dado cuenta de que cuando estás cansad@ te cuesta mucho más mantenerte firme en tus propósitos, renunciar a tentaciones y ser amable. Tranquil@ nos pasa a tod@s y la ciencia lo confirma:  tener un sueño poco reparador reduce nuestra fuerza de voluntad, así lo ha demostrado un estudio de la Universidad de Hertfordshire (Reino Unido), liderado por el psicólogo Richard Wiseman. En concreto, señalan que las personas que duermen menos de 7 horas son más propensas a caer en las tentaciones y les cuesta mantenerse firmes en sus propósitos.

Cuando dormimos, en realidad nuestro cerebro no se duerme, tiene mucho trabajo por delante… necesita ponerse a punto para estar “fresco” y afrontar los desafíos del día siguiente. Cuando no descansamos por la noche, al cerebro le falta literalmente energía para las tareas difíciles y esfuerzos extras… Y es que poner en marcha nuestra fuerza de voluntad es una de las tareas más desgastantes, siendo lo primero que flojea ante el cansancio.

Así que una primera recomendación es que tomes conciencia de tu nivel de cansancio a la hora de echar mano de tu fuerza de voluntad. Los esfuerzos llévalos adelante mejor por las mañanas o cuando te sientas con las pilas más cargadas. Esto sucede porque cuando intentamos controlar un impulso, se observa mayor actividad en la corteza prefrontal, y en las personas privadas de sueño, disminuye drásticamente la actividad de este área… y además, otra zona de nuestro cerebro, el circuito de recompensa, cobra mayor protagonismo cuando estamos cansados, teniendo más influencia sobre nuestras decisiones.

En definitiva, cuando no hemos descansado lo suficiente, nuestras decisiones están más influenciadas por el corto plazo y el placer. Nos cuesta esforzarnos, renunciar, decir no… y disminuye nuestra capacidad para pensar en cómo esa decisión impactará en el futuro. Si pensamos en nuestras decisiones sobre la comida, seguro que podemos entender esta ecuación: menos horas de sueño, menor resistencia a las tentaciones.

¿Y cuánto tiempo necesita dormir nuestro cerebro para ponerse a punto? La respuesta no es única porque depende de la edad, el estrés y la actividad física entre otras cosas, pero no debería ser menor a las 6 horas ni mayor de 9 horas. Seguro que tú sabes lo que te sienta mejor, simplemente observándote y llevando un registro de horas de sueño en el que apuntes también la sensación de descanso que tienes unos minutos después de levantarte. Este registro te dará la información que más se ajusta a tu realidad.

Aquí van algunas recomendaciones para ayudarte a conciliar y descansar mejor por las noches, para tener mañanas y tardes con las pilas de tu #Voluntizer bien cargadas:

  • Acuéstate y levántate a la misma hora. Es un básico habituar a tu cerebro que te ayudará muchísimo a regular el sueño.
  • Antes de dormir, siempre buen rollo. Agradece lo vivido y pide perdón o perdona antes de ir a dormir.
  • Actividades transitorias antes de irte a la cama. Así avisas a tu cerebro de que lo siguiente es el descanso, haz siempre lo mismo antes de acostarte.
  • Leer un libro que implique concentración por tu parte. Esta lectura te ayudará a inducir el sueño porque querrás consolidar lo aprendido y te entrará sueño.
  • Temperatura entre 19 y 22 grados. La temperatura de nuestro cuerpo baja por la noche para inducir el sueño. Durante la fase REM el hipotálamo reduce el control de la temperatura y la temperatura del ambiente influye en nuestro cuerpo, por eso si no es adecuada, nuestro cuerpo tiene que hacer un sobresfuerzo y no descansaremos lo suficiente.
  • Utilizar calcetines también puede ayudarnos a conciliar el sueño. No hay nada que nos espabile más que tener los pies fríos 😉

«Es en nosotros mismos que somos de una forma u otra. Nuestros cuerpos son nuestros jardines en los cuales nuestras voluntades son sus jardineros»

– William Shakespeare.

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