¿Muy enfadado? Distánciate de tus emociones

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En estos tiempos de polaridades pueden surgir amenazas sociales intensas en la pantalla de nuestro móvil o en una conversación con alguien que desafíe nuestra visión de la vida, y nos hacen responder. Tu cuerpo reacciona como si estuviera amenazado por un gran depredador: libera adrenalina, pone tu corazón a mil y la tensión arterial por las nubes. Y todo para nada, o sí, para  llevarte un buen disgusto. Parece que no compensa. Una solución podría ser desconectarse del mundo, pero no creo que resulte ni fácil ni práctico, además de que nos perderíamos comprender otros puntos de vista.

La mala noticia es que no lo podemos evitar, es el precio de la evolución: el cerebro enjuicia la amenaza social de forma parecida a la física. La buena es que nos podemos entrenar en lo que Teresa Frisbie, directora del Programa de Resolución de Conflictos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Loyola, llama “distanciamiento personal”.

Interiorizar la práctica de distanciamiento personal puede ayudarnos a mantener la cabeza fría en situaciones conflictivas, y la clave es que en vez de distanciarnos del adversario nos distanciamos de nosotros mismos.

Pero… ¿cómo funciona?

– Cambia tu perspectiva a segunda o tercera persona. Ante una situación perturbadora, en vez de preguntarte ¿por qué me siento así?, reformularías a ¿por qué Marta se siente así? Casi siempre somos mejores aconsejando a nuestros amigos que a nosotros mismos. Un estado emocional más tranquilo y distanciado nos permite razonar con más equilibrio que cuando se vive como personal. El resultado, como apunta Frisbie, es calmarse, lo que a su vez ayudará a calmarse a los antagonistas, y se allanará el camino hacia la resolución  del conflicto.

– Reconocer los límites de nuestro conocimiento permite transitar a estados emocionales más tranquilos y optimistas. Un razonamiento inteligente reconoce que la vida es constante cambio, lo que lleva a lo que los investigadores llaman “razonamiento sabio”. Desde ahí es fácil entender que nuestra visión limitada del mundo tiene sus propios defectos.

– Practica el distanciamiento sin que nadie lo sepa. En una discusión acalorada prueba a hacer una pausa y mentalmente pregúntate ¿qué debe responder Marta a lo que le acaban de decir?  en vez de ¿cómo debo responder?

Se trata simplemente de cambiar el punto de vista de tu monólogo interior.

¡Ánimo!

Este post es una adaptación libre de https://greatergood.berkeley.edu/article/item/how_to_get_some_emotional_distance_in_an_argument#thank-influence

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