Pequeños pasos para grandes objetivos

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¿Notas que te bloqueas ante tus grandes objetivos? No te preocupes, nos sucede a muchos. Las grandes metas dan sentido a lo que hacemos y son la fuente de la ilusión, pero cuando vamos a entrar en acción viene el problema. Enfocarnos en un objetivo muy grande nos asusta, nos abruma y nos presiona tanto que a veces nos impide actuar. Por eso es tan eficaz descomponerlo en pequeñas acciones, que luego realizaremos a través de pequeños pasos. Ya lo dice el conocido chiste: ¿cómo te comerías un elefante rosa? A trocitos…

Si somos de los que nos bloqueamos, lo primero que podemos hacer es cambiar de manera de pensar; volvernos a reprogramar con estas tres claves: la primera es “trocear” los objetivos, hacerlos más pequeños; la segunda es jugar con el volumen, es decir, hacer más o hacer menos de ciertas tareas; y la tercera clave tiene que ver con eliminar, ya que  muchas veces si dejas de hacer algunas cosas puedes conseguir otras más grandes.

En realidad, conseguir grandes logros se basa en pensar cómo puedo mejorar un 0,1 por ciento cada día. Para ello hay que descomponer la acción, pero también hay que descomponer el objetivo. Y también es muy importante no plantear los pequeños objetivos en negativo. Ese objetivo positivo es lo que vamos a trocear, porque si lo planteamos desde el punto de vista negativo, de lo que debemos dejar, es mucho más difícil para nuestro cerebro.

La idea de los pequeños pasos se basa en la filosofía kaizen japonesa, que está relacionada con la mejora continua. ¿Cómo aprendemos a andar? Primero con un pie, luego con el otro… a base de pequeños pasos. Los pequeños pasitos te dan un subidón, una recompensa inmediata, algo que con las grandes metas no consigues hasta que llegas al final. Aquí los niños son nuestro modelo; esa alegría que mostramos cuando dicen “ma” y luego “mamá”, o cuando  empiezan a hacer sus primeras carreras por el pasillo, deberíamos celebrarla igualmente cuando conseguimos nuestros pequeños hitos.

Los pequeños pasos pueden ser algo muy personal. Por eso me parecía una buena idea recurrir a la inteligencia colectiva y pediros en las redes sociales que me contarais vuestras experiencias al respecto. Los comentarios que generosamente habéis compartido han sido muy valiosos y seguro que pueden ayudar a inspirar a otras personas, así que aquí reproduzco los principales. ¡Muchas gracias a todos!

Almudena

“Entre mis ‘pequeños pasos’ destaca vaciar para posteriormente ocupar esos huecos. ¿Cómo lo llevo a cabo? Por ejemplo, con la ropa o con artículos que no uso desde un tiempo o que ya han cumplido la función para la que los adquirí. Ello ayuda a ‘movilizar la energía’ y eso mismo lo he practicado con mi escritorio desechando una barbaridad de papeles, bolígrafos que no tenían tinta, calendarios de otros años, etc., dejando un espacio de trabajo más ‘zen’ que me permite concentrarme mejor y tomar decisiones con mayor claridad.”

 Raúl

“En mi caso, lo que procuro siempre es ser organizado; sin perder de vista ese gran objetivo, organizar hitos mensuales, semanales y diarios, hitos necesarios para la consecución de ese objetivo. A eso le uno la priorización de tareas: cuando surge algo urgente, valorar su importancia para que no interfiera en otras tareas que puedan ser más importantes.”

 María del Mar

“Los pequeños pasos que me acercan a mi objetivo es recordarme cada día qué es importante para mí, agradecer tres cosas y el descanso.”

Mercedes

“Planificación en objetivos menores (las partes del elefante), lo más complejo, si es posible, al principio y, en caso de duda, hacer (superar la parálisis por análisis y procrastinación). En realidad lo primero es la preparación mental. He hecho marchas de 50 km. Me ponía el segundo “gran objetivo” a mitad de marcha y objetivos intermedios cada 5. Hasta el km 25 iba sumando kms. A partir de este iba restando. Con objetivos importantes hago lo mismo”.

Alina

“Empezar por comer más saludable.

Revisar la agenda para el día siguiente antes de acostarme.

Cinco minutos de relajación antes de dormir.

Sonreír en el espejo por la mañana. Un pensamiento positivo.

Todo va a salir bien.”

José C.

“Utilizo la ilusión inicial del logro del objetivo para ayudar a dar el primer paso. Una vez dado el primer paso, cada noche hacer un recordatorio de las acciones y logros que nos han acercado al objetivo y qué vamos hacer mañana para lograr acercarnos más al objetivo. Despertar con esta ilusión de acercarnos más al objetivo y seguir esta inercia.”

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Estas son sin duda excelentes prácticas que nos pueden inspirar a todos, y si no sabes cómo empezar, hazlo aún más sencillo y aplica el consejo que también compartía con nosotros mi buen amigo Conor Neill: apúntalo en tu libreta.

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