¿Te ríes en la oficina (y fuera de ella)?

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Espero que la respuesta al título de este post sea que sí, porque los beneficios de la risa son inmensos. Reírse es algo muy serio: estimula la creatividad, agiliza nuestra mente y nos hace conectar puntos e ideas que aparentemente no tienen relación… De alguna manera, nos volvemos más ingeniosos cuando estamos en pleno apogeo humorístico. Además, reírse reduce los niveles de cortisol, lo que mitiga los efectos del estrés individual y colectivo. El buen humor, la risa, nos hace más resilientes y felices no solo en el trabajo, sino en la vida en general. Y precisamente de esto hablé en este programa de Las mañanas de RNE.

Los beneficios de la risa comienzan a ser de sobra conocidos ya no solo por nuestra propia experiencia –lo bien que nos sentimos después de unas buenas risas– sino porque además la ciencia se ha puesto a ello. Sin embargo, reírse en la oficina, en el trabajo, parece que aún no está bien visto. Es lógico, ya que normalmente el trabajo se relaciona con algo serio y aburrido. De hecho “trabajo” viene de trepalium que era un instrumento de tortura en la edad media… o “negocio”, que etimológicamente es la negación del ocio. Sin embargo, esta concepción de lo laboral ha quedado bastante obsoleta, pues hoy en día está demostrado que cuando estamos contentos rendimos mejor.

Cuando nos reímos se produce un estallido de vitalidad en nuestro cuerpo y mente: respiramos el doble y la sangre se oxigena más. La risa pone en marcha más de cuatrocientos músculos, con lo cual incluso quemamos calorías. Además, suceden cosas tan curiosas como que desatascamos los oídos y las fosas nasales, y si nos reímos con ganas y llegamos a las lágrimas, estaremos también limpiando los ojos… Reír tiene beneficios incalculables. En nuestro cerebro se produce una especie de magia; si pudiéramos verlo, sería como si se iluminaran un montón de puntos y zonas a la vez, una explosión de sensaciones. Estimulamos una parte que a veces es difícil de despertar, que es la de conectar ideas y ser creativos. También activamos el hipocampo y la amígdala, donde está situada la memoria, entre otras cosas, y con la activación de esa serie de puntos nos volvemos más ingeniosos.

Por otra parte, el buen humor atrae más y mejor humor, y es una buena gasolina para tener energía a la hora de hacer cosas. Así que podemos decir que otro de sus beneficios es que favorece la motivación. También sabemos que recordamos mucho mejor aquellas situaciones en las que nos hemos reído a pierna suelta: el humor, a través de la sorpresa que genera, estimula el aprendizaje, la memorización y la retención de información. Por otra parte, contribuye a la cohesión de los equipos, pues reírse juntos une.

Ahora, ¿qué podemos hacer para que la risa sea parte de nuestra vida en la oficina? Lo más importante es que se den dos condiciones:

  1. Que se comparta tiempo juntos. Esto genera confianza, algo imprescindible para compartir el buen humor en el trabajo.
  2. Que esté bien visto, que de alguna manera forme parte de los valores del equipo y que todo el mundo lo considere algo valioso. Por tanto, los primeros en reírse tendrán que ser los jefes.

En cualquier entorno, pero sobre todo en la oficina, es fundamental cultivar el humor inteligente. Será la manera de sostener este buen hábito en el tiempo. La clave es no estar constantemente con chistes o bromas, porque al final todo el mundo se cansa. Resulta fundamental saber en qué momento hacer una gracia. Y no forzar… si no tienes gracia y lo sabes, no te hagas el gracioso.

El sentido del humor inteligente es bienvenido en cualquier momento y especialmente en los momentos de crisis. A veces no será fácil, por lo que te sugiero que pongas en práctica estas claves: primero, mirar con perspectiva la situación, ponerse en lo peor como si fuera una catástrofe… y relativizar, reírse de la situación para quitarle hierro al asunto. Esto ayuda, sobre todo porque la ficción que está en nuestra cabeza a través de los miedos siempre supera la realidad.

Además, la risa compartida nos une, como nos cuenta el doctor Carlos A. Logatt en este artículo publicado en http://www.asociacioneducar.com. Así pues riámonos, pues como dice Charles Chaplin: “La vida es una obra que no permite ensayos. Canta, ríe, baila, llora, vive intensamente antes de que el telón baje”.

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